La tarde del lunes 27 de marzo de 1989, la tranquilidad de Uchiza, en el Alto Huallaga, se rompió abruptamente. Un grupo de aproximadamente 300 subversivos vinculados al narcotráfico, entre ellos miembros de Sendero Luminoso, atacó el puesto policial en una ofensiva que se prolongó por casi seis horas. Armados con fusiles de largo alcance, lanzagranadas y morteros, rodearon la base policial y desataron un enfrentamiento desigual. Diez efectivos de la Policía Nacional perdieron la vida, junto a tres civiles, mientras varios agentes resultaron heridos o desaparecidos. Sin municiones ni refuerzos oportunos, los defensores resistieron hasta el límite, en un episodio que marcó uno de los ataques más violentos en la zona.
Tras doblegar la resistencia policial, los atacantes tomaron el control del pueblo. Las crónicas de la época describen escenas de caos: el cuartel reducido a escombros, vehículos convertidos en fierros retorcidos y la Plaza de Armas marcada por impactos de bala. Las entidades bancarias, como el Banco de la Nación e Interbank, fueron saqueadas, llevándose millonarias sumas de dinero. También fueron atacadas farmacias, tiendas, oficinas públicas e incluso la iglesia local. En medio del terror, muchos pobladores huyeron, dejando atrás sus hogares, mientras otros quedaron atrapados en una ciudad tomada por la violencia, donde el miedo se instaló como dueño absoluto.
En los días siguientes, el Estado movilizó fuerzas policiales y militares para retomar el control de Uchiza. Altas autoridades, entre ellas el entonces presidente del Consejo de Ministros, llegaron a la zona para evaluar la magnitud del ataque. Sin embargo, más allá de la respuesta inmediata, lo ocurrido evidenció el recrudecimiento del conflicto interno en el país y la expansión del narcoterrorismo en el Huallaga. Aquella jornada no solo dejó víctimas y destrucción, sino que quedó grabada en la memoria colectiva como uno de los episodios más crudos de la violencia en el Perú, recordando el alto costo que enfrentaron quienes defendieron el orden en tiempos de guerra interna.
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