El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este viernes con una alfombra roja al mandatario ruso, Vladímir Putin, en la base aérea de Elmendorf-Richardson, en Anchorage (Alaska). La cita, marcada por un inusual arribo puntual de Putin, incluyó un despliegue militar con cazas F-22 y la presencia de bombarderos B-2 en las inmediaciones, en una clara muestra del peso estratégico de la zona. Ambos líderes se saludaron cordialmente y partieron en “La Bestia” para dar inicio a su agenda.
Es la primera vez que un presidente ruso pisa Alaska, territorio que perteneció a Rusia hasta 1867 y que fue clave en la Guerra Fría. Antes de llegar, Putin realizó una parada en Magadán, en el Lejano Oriente ruso, para rendir homenaje a pilotos soviéticos y estadounidenses que colaboraron durante la Segunda Guerra Mundial. El Kremlin había confirmado que, a diferencia de su costumbre, el mandatario ruso no llegaría tarde.
Putin viajó acompañado por sus ministros de Exteriores, Serguéi Lavrov; Defensa, Andréi Beloúsov; Finanzas, Antón Siluanov, y el representante para la cooperación económica exterior, Kiril Dmitriev. La Casa Blanca informó que el principal objetivo del encuentro es buscar un acuerdo de alto el fuego en Ucrania, en un contexto global de tensiones crecientes entre ambas potencias.

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