El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, enfrentó un duro momento en la 80ª Asamblea General de la ONU, donde decenas de delegaciones abandonaron la sala en señal de protesta por la ofensiva israelí en Gaza. Afuera, en Times Square, manifestantes exigieron el reconocimiento pleno del Estado palestino tras la reciente decisión de países como Reino Unido, Francia y Canadá.
Durante su discurso, Netanyahu calificó ese reconocimiento como una “vergüenza” y un “suicidio nacional”. Además, volvió a señalar a Irán, Hamás, Hezbolá y los hutíes como responsables de amenazas contra Israel y Estados Unidos. Mostrando mapas y pancartas, sostuvo que su gobierno ha debilitado a esas organizaciones y reiteró la exigencia de liberar a los rehenes que permanecen en Gaza desde los ataques del 7 de octubre de 2023.
El mensaje terminó con un contraste marcado: Netanyahu recibió ovaciones de un sector de simpatizantes en el recinto, mientras los asientos oficiales permanecían vacíos. Analistas advierten que su intervención estuvo diseñada para recuperar respaldo en Estados Unidos, en especial entre la base conservadora vinculada al expresidente Donald Trump, en medio de crecientes cuestionamientos por las denuncias de crímenes de guerra en la Franja de Gaza.
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