El gobierno de Estados Unidos entró este miércoles en un cierre parcial tras el fracaso del Congreso en aprobar un presupuesto federal. La medida afecta a unos 750.000 empleados públicos que quedan suspendidos sin salario, mientras que servicios esenciales como la NASA, varios parques nacionales y embajadas reducen operaciones. El impacto ya alcanza a comunidades turísticas y genera tensiones políticas, con republicanos y demócratas responsabilizándose mutuamente del estancamiento.
El presidente Donald Trump advirtió que el cierre podría derivar en despidos permanentes, un escenario que marcaría una diferencia respecto a paralizaciones previas, donde las suspensiones eran temporales. Analistas calculan que cada semana sin acuerdo recortaría 0,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, mientras que la Oficina de Presupuesto del Congreso estima pérdidas iniciales de 400 millones de dólares en ingresos de trabajadores. La Casa Blanca advierte que la falta de datos clave, como los reportes de empleo, complicará la toma de decisiones de la Reserva Federal en un contexto de fragilidad económica.
Además de los efectos nacionales, la embajada de EE. UU. en Perú informó que sus redes sociales funcionarán de manera limitada y solo se actualizarán en casos de seguridad, aunque los trámites de visas y pasaportes se mantendrán activos mientras sea posible. El desenlace de esta parálisis dependerá de la capacidad del Congreso para alcanzar un acuerdo que asegure la continuidad del Estado sin afectar aún más a la población y a la economía global.
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