El expresidente Pedro Castillo generó controversia al declarar, durante la audiencia de alegatos finales por el proceso que afronta por el fallido golpe de Estado, que solicitaría la pena de muerte en caso se le encuentre algún indicio de corrupción. Desde el penal de Barbadillo, sostuvo que no posee cuentas en el extranjero ni bienes irregulares, y reiteró que es víctima de persecución política.
Durante su intervención ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, Castillo manifestó que no pediría pena de cárcel si se comprobara un acto ilícito en su contra, sino la máxima sanción posible. Sus declaraciones se producen en la etapa final del juicio que se sigue en su contra por el presunto delito de rebelión, proceso en el que la Fiscalía ha solicitado una condena efectiva.
La sentencia será definida en los próximos días por el colegiado supremo, mientras la defensa del exmandatario insiste en que no existen pruebas que acrediten su responsabilidad. El caso se mantiene en alta atención pública por el impacto político y jurídico que podría generar el fallo.
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