La región de Ucayali ha experimentado en 2025 un crecimiento explosivo de cultivos ilegales de hoja de coca, desplazando históricamente al Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) como el epicentro de la producción de cocaína en el país, según datos oficiales del Proyecto Especial de Control y Reducción de Cultivos Ilegales en el Alto Huallaga (CORAH). En 2025 se registraron 36,456 hectáreas de sembríos ilícitos en Ucayali, equivalentes a más de 320 toneladas de clorhidrato de cocaína con un valor estimado de US$ 640 millones en mercados internacionales, lo que ha obligado a replantear las estrategias de lucha contra el narcotráfico en la Amazonía central.
Este crecimiento ha venido acompañado de una expansión de infraestructuras clandestinas que facilitan la logística del crimen organizado, incluyendo más de 85 pistas de aterrizaje clandestinas identificadas en la región que sirven para sacar la droga por aire y por rutas fluviales hacia Brasil y otros países limítrofes, afectando directamente a comunidades nativas como las de Atalaya y generando vulnerabilidades territoriales, desplazamientos y violencia en sus poblaciones. La presencia de estas narcopistas y corredores de tráfico también coincide con informes que advierten que el narcotráfico está amenazando a más de 270 comunidades indígenas en la Amazonía peruana, extendiendo sus rutas por selvas y bosques que antes eran menos penetrados por estas redes.
Frente a este escenario, el gobierno peruano y sus aliados internacionales han intensificado las acciones antinarcóticos, incluida la donación de helicópteros UH-60 Black Hawk por parte de Estados Unidos para reforzar las operaciones de interdicción, intercepción de cargamentos y destrucción de pistas clandestinas, además de coordinar erradicaciones manuales y químicas de cultivos ilícitos. Sin embargo, las autoridades reconocen que la erradicación por sí sola no es suficiente, y subrayan la necesidad de cortar insumos químicos, fortalecer la justicia y promover alternativas económicas en territorios vulnerables para contrarrestar la consolidación de Ucayali como el “nuevo VRAEM” del narcotráfico.
0 Comentarios