El gobierno del Perú intensificó la vigilancia en las fronteras con presencia policial y militar ante la posibilidad de un agravamiento del conflicto en Venezuela que podría derivar en una crisis civil y un desplazamiento masivo de población.
El presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, informó que el despliegue de fuerzas en los límites fronterizos responde a una medida preventiva para mitigar riesgos migratorios y controlar ingresos irregulares, con énfasis en zonas de difícil fiscalización debido a la geografía diversa del país. Además, anunció el endurecimiento de requisitos migratorios para evitar la entrada de exautoridades del régimen venezolano y reiteró la postura de respaldo de Perú a una transición democrática en Venezuela, desconociendo la legitimidad de Nicolás Maduro.
Según el Ejecutivo, la estrategia busca anticiparse a un escenario de inestabilidad política en la región que podría generar presiones migratorias sobre el país, reforzando así los mecanismos de control, cooperación internacional y coordinación con organismos multilaterales para proteger la seguridad y el orden interno peruano.
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