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CHINA PRESENTA EL PRIMER ROBOT HUMANOIDE QUE POSEE CALOR CORPORAL, SONRIE Y CAMINA CON 92% DE PRECISIÓN HUMANA.

 

Camina con paso firme, mantiene contacto visual, asiente mientras escucha y esboza una sonrisa casi imperceptible. No es una persona, pero tampoco se mueve como una máquina. Moya, un robot humanoide presentado recientemente en Shanghái, se ha convertido en fenómeno viral en redes sociales chinas por una razón muy concreta: se parece demasiado a nosotros.

Desarrollado por la empresa china DroidUp, Moya ha sido definido por sus creadores como el primer robot inteligente encarnado "totalmente biomimétrico". En términos menos promocionales, se trata de un humanoide diseñado no solo para ejecutar tareas, sino para convivir con personas en entornos reales, replicando gestos, movimientos y microexpresiones humanas con un nivel de detalle poco habitual.

Los vídeos difundidos por el South China Morning Post muestran a Moya caminando con naturalidad, reaccionando con expresiones sutiles y sosteniendo la mirada durante la interacción. Para algunos usuarios, el resultado es fascinante; para otros, inquietante. Y ahí está precisamente el punto.

A diferencia de los asistentes virtuales o los robots industriales, este enfoque prioriza la interacción continua con personas. Por eso DroidUp ha puesto tanto énfasis en detalles que suelen considerarse secundarios, pero que resultan clave en la percepción social.

Entre las características más llamativas de Moya destacan:

- Altura de 1,65 metros y peso de 32 kilos, con proporciones similares a las de un adulto.

- Temperatura corporal entre 32 y 36 grados, pensada para que el contacto resulte menos artificial

- Precisión del 92% en la postura al caminar, según la empresa

INTELIGENCIA ARTIFICIAL CON CUERPO

Moya no es solo un robot con forma humana. Está construido sobre el concepto de inteligencia artificial encarnada, una corriente que busca sacar a la IA de las pantallas y los servidores para situarla en el mundo físico. La idea es simple en teoría y compleja en la práctica: una máquina que perciba, razone y actúe como lo haría un cuerpo humano.

Capacidad para reproducir microexpresiones faciales, como asentir, sonreír o fruncir ligeramente el ceño.

Todo ello apunta a un objetivo claro: que el usuario no sienta que interactúa con una máquina, sino con una "presencia".

DroidUp no presenta a Moya como un simple robot doméstico. Su ambición va más allá del salón de casa. Según la compañía, el humanoide está pensado para espacios donde la interacción humana es constante y delicada.

Entre los usos previstos se incluyen:

_Entornos sanitarios, como asistencia a pacientes o acompañamiento

_Educación, especialmente en contextos formativos personalizados

_Espacios comerciales y de atención al público, donde la cercanía es clave.

No es un robot diseñado para cargar cajas ni correr maratones tecnológicos. Su valor está en la convivencia prolongada, en la conversación, en la presencia.

Moya tiene fecha tentativa de llegada al mercado a finales de 2026, con un precio estimado de 1,2 millones de yuanes. No es barato (en torno a los 7.500 euros), pero tampoco está pensado para el gran consumo… al menos, no todavía.

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