Intensas lluvias acompañadas de descargas eléctricas entre la noche del domingo 22 y la madrugada del lunes 23 de febrero causaron daños generalizados en Máncora, dejando sin agua y luz a la localidad, destruyendo viviendas y un hotel, y provocando derrumbes en tramos de la Panamericana Norte que obligaron a suspender el tránsito y dejaron a decenas de viajeros varados, según reportes oficiales. Las precipitación activó quebradas que erosionaron la vía y generaron aniegos y deslizamientos, mientras autoridades evalúan la reapertura de las rutas afectadas. En el sector turístico, el hotel Qema —antes conocido como Selina— sufrió graves daños estructurales, agravando la crisis en uno de los destinos más visitados del norte peruano.
La situación de emergencia ha desatado críticas ciudadanas por el deterioro de la infraestructura, especialmente la carretera Panamericana Norte, donde obras inconclusas habrían dejado la vía vulnerable ante el embate de las lluvias. Vecinos denunciaron falta de mantenimiento y construcción irregular que habría desviado el flujo natural de agua, empeorando la erosión de la carretera. La Municipalidad Distrital de Máncora remitió oficios urgentes a entidades del Estado solicitando maquinaria pesada, motobombas y ayuda humanitaria para atender a las familias damnificadas y restablecer los servicios básicos.
Frente a la magnitud de los daños, organizaciones civiles y residentes convocaron a una gran marcha pacífica para el jueves 26 de febrero, exigiendo la declaratoria de emergencia del sistema vial y sanitario, rendición de cuentas a las autoridades locales y un plan integral de reconstrucción que garantice la seguridad de la población y la recuperación del turismo. Especialistas advierten que la actual temporada de lluvias, potencialmente asociada a fenómenos climáticos como El Niño, podría persistir en los próximos días, por lo cual se requiere una respuesta coordinada entre el gobierno nacional y regional para mitigar los efectos de este tipo de eventos extremos.
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