La empresa de transportes Santa Catalina implementó cámaras de videovigilancia y botones de pánico en sus buses como respuesta a los recientes casos de extorsión y ataques registrados en Lima sur. La medida ya se aplica en rutas como Lurigancho–San Gabriel, en sus líneas A, B y C, con el objetivo de reforzar la seguridad de conductores y pasajeros durante los recorridos.
Según la información difundida, cerca de 300 unidades operarían bajo este esquema, que además contempla la presencia de efectivos policiales dentro de los buses para atender situaciones de riesgo con mayor rapidez. Los botones de pánico podrán ser activados por los choferes en caso de incidentes, mientras que las cámaras permitirán registrar lo que ocurra dentro de las unidades.
Como parte de esta estrategia, también se puso en marcha un centro de monitoreo en la sede de la empresa, en San Juan de Lurigancho, desde donde se supervisará en tiempo real la información de las unidades. El sistema se encuentra en proceso de integración con la Central 105 y con el Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones de la Policía Nacional, para mejorar la capacidad de respuesta frente a emergencias en el transporte público.
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